
Balance Político de la Recepción de la Coalición
Mesa de Organización y Medios
La aparición pública de la Coalición Ciudadana Nacional por la Transición Democrática con Justicia y Equidad ha generado reacciones de quienes se expresan en los MCS, unas favorables, otras críticas, ambas contribuyen a nuestra pretensión de diálogo, puesto que nos desafían a avanzar en la construcción de nuestros planteamientos y de nuestra identidad.
Sabemos que no somos los únicos que nos agrupamos para la formulación de propuestas, es bueno para la vida pública que así sea, estamos dispuestos a dialogar con los diversos agrupamientos para intentar la construcción de acuerdos más amplios porque reconocemos que es dialogando las diferencias y no subsumiéndolas en fórmulas genéricas -aunque carentes de contenido- como se construyen los consensos, hasta donde y con quienes sea posible.
Se nos ha dicho que no podemos representar a toda la sociedad civil, o que se pretende usurpar las funciones de la autoridad gubernamental; ante esto afirmamos que hablamos desde la sociedad civil, no a nombre de toda ella, sabemos que esta está en proceso de construcción, como lo está toda la vida pública del país: los partidos políticos, las instituciones de gobiernos, entre muchos otros. Las historia nos demuestra que una democracia sólida requiere tanto de un Estado como de una sociedad civil fuertes, pretender contraponerlos o suponer que lo que uno gana necesariamente lo pierde el otro es no querer aceptar la necesaria ruptura del monopolio que la clase política ha mantenido sobre las decisiones públicas; es normal que quienes hablen a nombre de ella expresen sus reservas ante iniciativas civiles.
Habrá que recordar que el principio democrático de representación y delegación no suponen la pérdida de la soberanía popular, que ésta se ejerce también a través de canales institucionalizados para la participación ciudadana; es por ello que proponemos una profunda Reforma del Estado, que además de cambiar la relación entre los poderes del gobierno replantee también la relación entre gobierno y ciudadanía, queremos una Reforma del Estado para la participación ciudadana.
Es entendible que la precaria experiencia democrática genere dudas sobre iniciativas nuevas, sobre todo cuando estas no surgen de la clase política. A quienes les surgen dudas porque la Coalición se haya constituido en momentos próximos a las elecciones les recordamos que ésta no surgió de la nada, es producto y expresión de múltiples luchas, como por ejemplo a favor de la democracia sindical y contra el corporativismo a través de varios años, en contra de los retrocesos en los derechos laborales realizados en 2004, de las luchas de los trabajadores del campo por superar la inequidad en los tratados comerciales, de las luchas civiles en defensa de la democracia, como lo fue el antecedente inmediato de esta Coalición: el Encuentro en Defensa de la democracia con justicia y equidad, realizado en abril de este año.
No podemos aceptar que el proceso electoral sea sólo un asunto de partidos, la presentación de ofertas para cargos públicos sí es un asunto sólo de partidos, la formulación de la demanda de la ciudadanía va mucho más allá de ellos. En procesos electorales se requiere que además de los partidos - a los que no pretendemos sustituir, se organicen los ciudadanos, con los que nos queremos expresar.
El carácter de Coalición se irá percibiendo por la ciudadanía a través de nuestro desempeño y de la manera de construir nuestros acuerdos y mecanismos de funcionamiento. No pretendemos imponer nuestro punto de vista, sí queremos alzar nuestra voz para dialogar, confluir y disentir con otras.
Es por ello que la precisión de nuestra propuestas, la manera de hacerlas concretas, son expresión de las experiencias de las muchas organizaciones que integran la Coalición, pero también serán producto de las discusiones que tengamos con diversos actores sociales; es por ello que convocaremos a foros públicos para discutir los temas que consideramos centrales, es por ello que iremos a los diversos foros a los que seamos convocados a discutir los temas que otros propongan. Queremos hablar y también escuchar para enriquecernos mutuamente.
Expresaremos -a través de nuestra manera de construir los consensos- la concepción real de democracia y sociedad civil que tenemos; en ello expresaremos también nuestras diferencias con otros espacios. Planteamos una construcción democrática y no cupular de acuerdos, es decir de abajo hacia arriba, de los muchos territorios del País hacia lo nacional.
Expresaremos, a través de nuestras propuestas de reformas sociales y económicas la especificidad de los intereses a los que nos sumamos y los límites de los acuerdos que construyamos. Estas demandas son nuestra identidad, no discursos intercambiables por puestos públicos. Son demanda de reconocimiento de derechos, comunes a toda la ciudadanía, más allá de su ubicación laboral.
Estamos abiertos al diálogo con todos los actores sociales y políticos, dejando claro que con estos últimos dialogamos, ni nos dirigen ni nos representan. Alzamos nuestra voz porque queremos que los MCS transmitan no sólo las opiniones de la clase política, sino también las de la diversidad social, contribuyendo así a la común construcción de la democracia con justicia y equidad.
México, DF, 26 octubre de 2005